
…”En un mundo pilotado cada vez más por empresas colosales, que obedecen únicamente a la lógica comercial fijada por la Organización Mundial del Comercio (OMC), y en el que los gobiernos parecen un tanto desbordados por las mutaciones en marcha: ¿Cómo estar seguro de que la democracia será preservada, ampliada?…
…”¿Podemos extrañarnos, en tales circunstancias, de que en Estados Unidos, especialmente, las desigualdades continúen agravándose?
¿Y de que, como constataba The International Herald Tribune: “El 1 por 100 de las personas más ricas controlan el 40 por 100 de la riqueza nacional, o sea, dos veces más que el Reino Unido, que es el país menos igualitario de Europa Occidental?”
…”Ni Ted Turner de la CNN, ni Rupert Murdoch de NCL, ni Bill Gates de Microsoft, al igual que George Soros o decenas de nuevos amos del mundo, han sometido jamás sus proyectos al sufragio universal. La democracia no se ha hecho para ellos. Están por encima de esas interminables discusiones en las que conceptos como el bien público, el bienestar social, la libertad y la igualdad aún tienen sentido.
No tienen tiempo que perder. Su dinero, sus productos y sus ideas atraviesan sin obstáculos las fronteras de un mercado mundializado.
A sus ojos, el poder político no es más que el tercer poder.
Antes está el poder económico, seguido del poder mediático. Y cuando ya se poseen los dos –como demostró Berlusconi en Italia- apoderarse del poder político no es más que un formalismo.
Por eso hay tantos ciudadanos que permanecen a la búsqueda de sentido y de valores. Una vez más, se siente la necesidad de un proyecto colectivo, de una finalidad, de un gran proyecto.
Puesto que, como señala el filósofo Jean Luc Nancy: “Más allá de la fiebre de una gran mutación técnica, social y geopolítica, nos encontramos sin sujeto de la historia que oponer al curso de las cosas”…
…”Una vez más, se anuncia un nuevo mundo…
Pero el capitalismo de mercado se apodera de él, y con medios titánicos sustrae para provecho propio todo el potencial que podrían ofrecer las nuevas tecnologías”…
…”En las democracias actuales son cada vez más los ciudadanos que se sienten atrapados, empapados en una especie de doctrina viscosa que, insensiblemente, envuelve cualquier razonamiento rebelde (a esa sustracción), lo inhibe, lo perturba, lo paraliza y acaba por ahogarlo”.
…”Esta doctrina es “el pensamiento único”. (El único “lógico, posible y razonable”). El único autorizado por una invisible y omnipresente policía de la opinión”.
…”La arrogancia, la altanería y la insolencia (el poder) de esta doctrina, ha alcanzado un grado tal –después del hundimiento de los regímenes comunistas y la desmoralización (y desorientación) del socialismo que, sin exagerar, podemos calificar de nuevo furor ideológico, de moderno dogmatismo”.
Ignacio Ramonet – Un mundo sin rumbo. 1977
Nota: Lo expresado entre paréntesis es opinión de la redacción del Blog.
Para el debate o la reflexión:
Es importante tener en cuenta dos aspectos: El primero es la necesidad de estos “amos del mundo” de presentarse como “defensores y cruzados de la democracia, como conciencia última de esta democracia y demostrar a la vez que esta es la única “posible”.
Esto nos revela la importancia que tiene esta coartada política para ellos, como una de las pocas formas posibles de que sus planes puedan ser tolerados por las sociedades y sus ciudadanos.
Necesitan la democracia para actuar y que esta sea “su” democracia. La que garantice el mantenimiento de las desigualdades.
Pero, una vez establecida la estrategia, necesitan los medios para difundir y convencer. De allí que luego del poder económico, en orden de importancia, siga el poder mediático, y por último el político.
Porque, convencidos (o decepcionados) los ciudadanos, el poder político está en sus manos.
De allí la conclusión que tomar un gobierno sea una mera formalidad, si sea ha sido efectivo con las ideas y con su comunicación.
En marketing existe un fundamento: La mente es el campo de batalla. Es en la mente donde un individuo decide si algo es mejor o peor.
La objetividad no existe: lo mejor es aquello que más gente cree que es lo mejor.
No es una competencia entre ventajas o desventajas. Es una competencia entre percepciones.
Llegados a este punto debemos aceptar que, para el poder, la herramienta clave del éxito es la comunicación.
La única forma de influir en las actitudes (dentro de una democracia) es la eficacia en el manejo de lo mediático.
Más allá de nuestro parecer ético, estas claves deberían analizarse como parte de una realidad:
La dependencia del poder económico con su táctica “democrática” y el sumo interés de que, en la guerra política y mediática, sea “su” democracia la única sobreviviente.
De allí la idea de que el poder haya trabajado más que la izquierda la posibilidad de la democracia.