02/04/07

La Democracia que anhelamos: Antonio Marina, un intelectual español.


Dos formas de entender la democrácia
José Antonio Marina

Esto es lo que me gustaría enseñar a mis alumnos.
La necesidad de dignificar la acción política, la figura del político, que en toda la tradición griega fue un prototipo de excelencia humana.

Y voy a explicarles, que hay dos formas de entender la democracia.
La primera sostiene que la democracia es un modo de gestionar el poder, su acceso su mantenimiento, su cambio.
La lucha del poder se convierte en el gran dinamismo.

La segunda idea considera que la democracia es un gran proyecto ético, que intenta establecer un modo justo, noble y pacífico de vida, y que sabe que tiene que contar con el debate para no equivocarse.

Machado dijo: “En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad”.

Lo importante de los partidos no es que sean maquinarias eficaces de poder, sino claras fuentes de ideas, de propuestas, de ánimos, de sugerencias, de colaboración, de resolución de problemas y no de generación de problemas.

He dicho muchas veces que sueño con un partido que tuviera como primer punto de su ideario: Este partido tiene una función crítica y mediadora, y nunca ejercerá el poder.
No creo que sea posible, por supuesto, pero me consuela pensar en su utópica posibilidad.

Todos los estudiosos de la violencia coinciden que el gran incentivo de los comportamientos violentos, su gran reforzador, es que resulten premiados.

Cuando la bronca, el insulto, la descalificación, el radicalismo, el amedrentamiento reporta beneficios, así se reproduce y transmite la violencia, como una enfermedad mortal.

El consejo que daré a mis alumnos es que nunca, bajo ninguna circunstancia, premien al violento, porque eso es alimentar al tigre.

Extraído de La Vanguardia – 11 de marzo de 2007 – Revista-